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PRINCIPIOS BÁSICOS DE INVESTIGACIÓN CLÍNICA |
Joan-Ramon
Laporte
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VIII |
| NOCIONES DE FARMACOECONOMÍA |
La economía de la salud trata de diferentes aspectos de la distribución de recursos (véase la figura 13):1,2
Una de sus
principales áreas de interés es la distribución equitativa de los recursos de
salud entre los diferentes estratos sociales. La noción de equidad procede de
la observación de que los recursos no están igualmente distribuidos entre los
diferentes segmentos sociales.
La lógica de cualquier análisis económico se basa en la noción de escasez, que
significa que las necesidades superan los recursos. Los recursos son el personal,
el tiempo, los edificios, el capital, la buena voluntad, los equipamientos,
el poder y todo lo necesario para cubrir una necesidad. Para adquirir estos
recursos y servicios se usa dinero, y por este motivo con frecuencia el término
"recursos" se usa como sinónimo de dinero (véase Recurso en
el Glosario).
Dado que los recursos son escasos, es necesario elegir no sólo las necesidades
que se desea cubrir y las que no, sino también hasta qué punto se van a cubrir.
Cada decisión de usar un recurso implicará pues un sacrificio, porque cuando
se usan los recursos para un fin determinado, no se pueden usar para otros fines.
El concepto económico de coste y de beneficio deriva de este principio. El beneficio
es lo que se gana al cubrir la necesidad que se ha decidido cubrir, y el
coste es el beneficio que se habría obtenido si los mismos recursos se
hubieran empleado de manera diferente. Por esta razón, en la evaluación económica
los costes que se intenta medir se denominan costes de oportunidad, para
recordar que el coste de las acciones desplegadas es el de los beneficios no
obtenidos por no haber desplegado otras acciones alternativas. Por lo tanto,
la lógica de los análisis económicos de la salud se basa en la elección, la
manera de hacerla y sus consecuencias. Es bien sabido que las decisiones de
políticas de salud raramente se basan sólo en criterios económicos, y que raramente
se toman decisiones de "todo o nada"; generalmente lo que se decide
es si se amplían o se reducen servicios ya ofrecidos. Por lo tanto, es conveniente
considerar los cambios de costes y de beneficios como incrementos de
costes y beneficios entre las opciones consideradas. En este contexto, el margen
es la variación de incremento de recursos necesarios (inputs) para
producir una variación correspondiente en los efectos (outputs).2
En los años setenta la economía de la salud se basaba principalmente en la aplicación
y adaptación a la atención a la salud de técnicas de evaluación de la economía
clásica, como el análisis coste-beneficio (véase Análisis coste-beneficioen
el Glosario), y en la incorporación del elemento descriptivo del coste de la
enfermedad en el contexto analítico del análisis coste-beneficio. Esto llevó
a la introducción de nuevas modalidades de estas técnicas, con el desarrollo
del análisis coste-efectividad (véase Análisis coste-efectividad en el
Glosario).

Con el fin de reflejar la importancia que se da no sólo a la expectativa de
vida, sino también a su calidad, a finales de los setenta se propuso una medida
única de los resultados de salud obtenidos con cada intervención, en la que
se combinaran la cantidad de vida con la calidad de vida. Así nacieron los conceptos
de año de vida ajustado por calidad (quality-adjusted life year), conocido
como QALY, y de análisis coste-utilidad (véanse Análisis coste-utilidad y
QALY en el Glosario). En los años noventa se ha seguido desarrollando
el análisis coste-utilidad, y se han definido diferentes tipos de "utilidades"
genéricamente conocidas como medición de la calidad de vida relacionada con
la salud (healthrelated- quality-of-life, HRQOL) También se ha
avanzado en el estudio de la relación entre eficiencia y efectividad de las
intervenciones, sobre todo de nuevos productos farmacéuticos.
| FARMACOECONOMÍA |
Las presiones
económicas sobre los sistemas de atención a la salud,3la innegable visibilidad
de la cuantía del consumo de medicamentos4 y en Estados Unidos la creciente
competencia por el mercado de la atención a la salud,5 han contribuido a propiciar
el desarrollo de métodos para evaluar los costes y resultados de la atención.
La farmacoeconomía es el estudio de los costes y beneficios de los tratamientos
y tecnologías médicas. Combina la economía, la epidemiología, el análisis de
decisiones y la bioestadística. La farmacoeconomía se está convirtiendo en una
parte integrante del desarrollo y la comercialización de medicamentos, y en
consecuencia cada día son más frecuentes los protocolos de ensayos clínicos
que incluyen la recogida de datos necesarios para el análisis farmacoeconómico.
Los costes de la atención se suelen clasificar en cuatro tipos: costes médicos
directos (personal sanitario, gastos hospitalarios, medicamentos, etc.); costes
no médicos directos, que son los necesarios para recibir atención médica (por
ej., transporte); costes indirectos, que son los de la morbimortalidad por la
enfermedad, y costes intangibles, que son los correspondientes al dolor y el
sufrimiento causados por la enfermedad. Una evaluación económica puede incluir
sólo algunos o la totalidad de estos costes.
Los costes se pueden calcular desde diferentes perspectivas. Así por ejemplo,
los costes de la atención pueden ser calculados desde el punto de vista del
paciente, del proveedor de servicios, del pagador o de la sociedad. Los costes
para la sociedad equivalen al coste total de una intervención. El cálculo de
los costes desde otras perspectivas incluye sólo los que son relevantes para
la parteinteresada. Así por ejemplo, si en un sistema con copago de un 20% la
aplicación de un determinado procedimiento cuesta 1.000 , desde la perspectiva
del paciente el coste será 200 , desde la perspectiva del pagador 800
y para la sociedad 1.000 . Una evaluación económica puede medir
los costes desde una perspectiva única o múltiple, pero en todo caso esta perspectiva
debe ser explícita. Por lo tanto, cuando se lee un estudio farmacoeconómico,
conviene prestar atención a los tipos de costes que han sido excluidos, según
la perspectiva desde la que se haya realizado el análisis.
Cuando se lee un estudio farmacoeconómico, también hay que prestar atención
a la manera cómo se interpretan y presentan los efectos beneficiosos o los resultados
del tratamiento. Como se ha visto en el Capítulo V, la evaluación de los efectos
del tratamiento en la práctica habitual es uno de los retos más complejos de
la farmacología clínica.3
En farmacoeconomía existen cuatro tipos principales de análisis: costebeneficio,
coste-efectividad, coste-utilidad e identificación de costes.3,4,6 Los cuatro
miden los costes de los cuidados de salud, pero difieren entre sí en la medida
y la expresión de los beneficios obtenidos con estos cuidados. Con cada uno
de estos diseños, se pueden producir cuatro tipos de resultados: una mejoría
del resultado a coste menor (lo que indicaría que la estrategia debe ser adoptada),
un empeoramiento de resultados con incremento del coste (que implicaría que
la nueva estrategia debe ser rechazada), una mejoría de resultados a mayor coste,
o bien resultados peores a menor coste; las dos últimas posibilidades requieren
ulteriores consideraciones, más detalladas, sobre subgrupos de pacientes u otras
circunstancias en las que pudiera cambiar la dirección de los resultados.
| Análisis coste-beneficio |
En el análisis
coste-beneficio se compara el coste de una intervención médica con el beneficio
que produce. Tanto los costes como los beneficios son medidos con las mismas
unidades monetarias. Puede usarse básicamente para dos fines: para comparar
los costes y los beneficios totales de un tratamiento con los de otro, o bien
para comparar los costes y beneficios adicionales asociados al uso de uno u
otro tratamiento. Cuando se desea comparar los costes y beneficios asociados
al uso de un tratamiento que podría sustituir a otro que ya se está aplicando,
se valoran el incremento del coste de este tratamiento y el de los beneficios
que produce. El incremento de coste de un nuevo tratamiento es el coste de este
tratamiento comparado con el del tratamiento convencional. Análogamente, el
incremento de beneficio resulta de comparar el beneficio obtenido con el nuevo
tratamiento con el del tratamiento convencional. Para las comparaciones de costes
y beneficios totales se suele preferir el análisis de incremento de costes,
porque permite precisar las diferencias entre dos modalidades de tratamiento.6
Una de las principales limitaciones del análisis coste-beneficio es que los
resultados (el beneficio aportado por el tratamiento) pueden ser difíciles de
medir en términos monetarios. Además, plantea numerosos problemas éticos derivados
de asignar valores monetarios a los resultados del tratamiento.
| Análisis coste-efectividad |
El
análisis coste-efectividad compara los costes de una intervención expresada
en términos monetarios con su efectividad, medida en términos clínicos (por
ej., número de muertes evitadas, o cambio en una variable clínica intermedia).
Los resultados del análisis coste-efectividad suelen presentarse como una razón
entre costes y efectos clínicos (por ej., en dólares por vida salvada, o dólares
por disminución general media de un 10% de la presión diastólica). Al igual
que con el análisis coste-beneficio, se pueden comparar los incrementos de los
costes totales y de la efectividad clínica de un nuevo tratamiento con los del
tratamiento convencional. Actualmente se publican unos 100 artículos anuales
en los que se describen análisis coste-efectividad; la heterogeneidad de sus
métodos ha motivado que se hayan propuesto recomendaciones formales para su
realización.5
| Análisis coste-utilidad |
En
el análisis coste-utilidad los costes de una intervención son medidos y expresados
en unidades monetarias, y los resultados son medidos como lo que los pacientes
ganan con el tratamiento médico. En este tipo de análisis los resultados no
son medidos con variables clínicas objetivas, sino con las valoraciones subjetivas
que los pacientes hacen del efecto del tratamiento. Este tipo de análisis requiere
por lo tanto que se asigne un valor, que los economistas denominan utilidad,
a los resultados globales del tratamiento. Un valor de utilidad es una medida
de las preferencias de los pacientes en relación con su estado de salud, o con
el resultado de una intervención determinada. En investigación los valores de
utilidad se usan para crear un criterio o escala de medición de resultados,
ajustados por la calidad (por ej., con una escala de 0 a 10 en la que 0 fuera
el peor estado de salud imaginable y 10 el correspondiente a una salud perfecta).
La unidad de medición en estos análisis, los años de vida ajustados por calidad
de vida (QALY, quality-adjusted life years), se calcula a partir
de datos de supervivencia y de preferencias del paciente: si un paciente viviera
durante 10 años con una enfermedad que se asocia a un estado de salud de 0,8,
tendría 8 QALY.
En cualquier caso, uno de los principales retos del análisis coste-utilidad
es el desarrollo y la validación en cada caso de sistemas de valoración por
el paciente. Para ello se han desarrollado diversos instrumentos que se usan
en ensayos clínicos, como escalas de calidad de vida y de bienestar. Algunas
deestas escalas evalúan la capacidad funcional en diferentes áreas, y a continuación
combinan estas mediciones para producir una puntuación única de utilidad, basada
en las preferencias de los pacientes por cada uno de los componentes de los
diferentes estados de salud incluidos en la escala. También se pueden usar otros
sistemas de puntuación, basados en pedir a los pacientes que valoren su estado
de salud en una escala numérica (de 0 a 10, de 0 a 100, donde 0 es la peor salud
imaginable y 10 o 100 corresponden a la mejor).
| Análisis de identificación de costes |
El análisis
de identificación de costes enumera simplemente los costes necesarios para la
atención médica, e ignora los resultados. Sirve para determinar los costes de
maneras alternativas de dar un servicio. Los resultados se expresan típicamente
en términos de coste por unidad de servicio prestado. Dado que no mide los resultados,
el análisis de identificación de costes sólo es adecuado cuando se sabe que
los resultados del tratamiento o su efecto beneficioso son equivalentes.
| DISEÑO DE ESTUDIOS |
Las
evaluaciones farmacoeconómicas se pueden realizar básicamente con el mismo tipo
de diseños que otras evaluaciones farmacoepidemio-lógicas.
Se pueden realizar análisis retrospectivos de ensayos clínicos que originalmente
no incluyeron un componente económico; estos estudios están limitados por la
falta de algunos datos específicos (por ej., costes adicionales de bolsillo),
por la imposibilidad de recuperar información sobre calidad de vida, o porque
el paciente no hubiera seguido exactamente el protocolo del ensayo y no se hubiera
previsto esta eventualidad.6
También se pueden incluir análisis económicos prospectivos en el diseño de los
ensayos clínicos, sobre todo en fase III y fase IV (véanse Fase III y
Fase IV en el Glosario). Esta estrategia no tiene muchos de los inconvenientes
de la anterior,6,7 pero adolece de los sesgos que podría introducir en un análisis
de este tipo la diferencia entre eficacia y efectividad (véase el Capítulo V).
Recientemente se están desarrollando ensayos clínicos y otros tipos de estudio
sin aleatorización, en los que se comparan nuevos productos farmacéuticos con
competidores más antiguos en un contexto de práctica clínica habitual.
Un tercer gran grupo de estudios farmacoeconómicos han sido los basados en información
obtenida en grandes bases de datos administrativas, de sistemas públicos o privados
de seguro médico. En una proporción elevada de loscasos, estos estudios tienen
grandes limitaciones, sobre todo porque no incluyen información relativa al
estado clínico de los pacientes, en particular sobre comorbididad y hábitos
vitales.6
La evaluación
económica requiere una inversión importante de recursos. Por este motivo, tiene
importancia sobre todo cuando se ocupa de la evaluación de tratamientos nuevos
e innovadores, y su importancia es menos crítica para los fármacos yo también,
equivalentes terapéuticos de otros ya disponibles.
| Calidad de los estudios |
Al igual
que con otras disciplinas, la moda de la farmacoeconomía ha dado lugar a un
incremento exponencial del número de publicaciones sobreevaluación económica
y, como ha ocurrido antes con otras disciplinas nacientes, la calidad no ha
sido uniforme. Así por ejemplo, se ha comprobado que los estudios financiados
por compañías farmacéuticas tenían ocho veces menos probabilidades de alcanzar
conclusiones cualitativas desfavorables y 1,4 veces más probabilidades de alcanzar
conclusiones favorables, en comparación con los estudios no financiados.8 Más
recientemente, un estudio realizado en Australia ha puesto de manifiesto la
frecuencia de las deficiencias metodológicas de los estudios farmacoeconómicos.
Desde hace unos años, el sistema de seguridad social australiano sólo financia
los nuevos fármacos para los que los análisis farmacoeconómicos demuestren una
relación coste-efectividad, por lo menos en algunos pacientes. Como se ha visto
anteriormente, estos análisis deben relacionar "cualquier mejoría de las
consecuencias del tratamiento con los costes asociados a su empleo".9 Investigadores
australianos, que tuvieron acceso a toda la información presentada para obtener
el financiamiento, observaron que de 326 documentos presentados entre 1994 y
1997, dos terceras partes presentaban "problemas graves de interpretación";
en ocasiones no había ensayos clínicos, o los que había eran de mala calidad
o carecían de poder estadístico, los análisis eran defectuosos o llegaban a
conclusiones no justificadas por los resultados, los modelos aplicados no eran
apropiados, se partía a menudo de supuestos no fundamentados y los cálculos
de los costes y los resultados no eran transparentes.10 Esto ha conducido a
la formulación de diversas recomendaciones sobre la publicación de estudios
farmacoeconómicos. En la tabla 9 se reproduce una lista-guía sencilla, con algunas
preguntas que pueden ayudar a leer un estudio de este tipo.11 En cualquier caso,
los análisis coste-efectividad comparten muchas de las características de los
artículos de revisión narrativa:12 en ambos casos el analista hace numerosos
juicios de valor, sujetos a sesgo.
El desarrollo cuantitativo reciente de la farmacoeconomía se acompañará muy
probablemente en un futuro próximo de una creciente precisión de los métodos
aplicados. No obstante, hay que tener en cuenta que la evaluación económica
está en principio sujeta a sesgos, tanto o más que las evaluaciones clínicas,
porque si las primeras implican muchos costes intangibles y no cuantificables
con las mismas unidades, las segundas tienen en muchas ocasiones poco interés
por los valores que interesan al paciente, que no siempre coinciden con los
medidos por un protocolo de investigación.
| Bibliografía |